El rastro de Haftar en España

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Libia, intereses españoles y una campaña de influencia bajo investigación

Introducción

En 2023, una serie de operaciones aparentemente desconectadas comenzaron a dibujar un recorrido entre España y el este de Libia: drones, visores térmicos, empresas españolas, vuelos privados y mercancías destinadas a Bengasi.

La historia adquirió dimensión pública cuando la Guardia Civil investigó el suministro de material que, según las primeras informaciones conocidas, incluía 44 drones por un valor de 14,3 millones de euros. En el centro de la operación aparecían varias empresas españolas y un destino especialmente sensible: Bengasi, principal bastión del mariscal Khalifa Haftar y sede de las estructuras militares que controlan el este del país.

Pero el rastro empresarial de 2023 adquirió una nueva dimensión en septiembre de 2026, cuando distintas publicaciones comenzaron a relacionar aquella operación con la supuesta célula de sabotaje que las autoridades libias afirmaron haber desmantelado. En ese relato aparecieron nombres españoles, referencias a empresas vinculadas al sector de la defensa y acusaciones contra Mikel Erkiaga Aguirre, directivo de Repsol en Libia. La relación entre los antecedentes de 2023 y las acusaciones de 2026, sin embargo, no demuestra por sí sola que ambas operaciones estuvieran conectadas.

La evolución del caso plantea dos cuestiones distintas. La primera es qué ocurrió realmente con los suministros investigados en España y qué alcance tuvieron las actuaciones judiciales. La segunda es cómo se construyeron, difundieron y ampliaron las acusaciones de 2026, qué fuentes las sostuvieron y hasta qué punto pudieron verificarse de manera independiente.

Por eso, este trabajo reconstruye el caso siguiendo el rastro documental: qué se contrató, qué se envió realmente, quién intervino en cada operación, qué llegó a Libia y qué fue interceptado; pero también cuándo aparecieron las acusaciones, quién las difundió y cómo se incorporaron a un relato con posibles consecuencias para los intereses españoles. En cada etapa se distinguen los hechos documentados, las declaraciones oficiales, las alegaciones de las partes y las hipótesis que todavía requieren pruebas.

El objetivo no es reconstruir una historia a partir de sospechas ni dar por demostrada una campaña coordinada de influencia. Es examinar las conexiones que pueden documentarse, identificar las lagunas y contradicciones y determinar qué puede afirmarse con fundamento y qué permanece sin demostrar.

El primer rastro conduce a los drones.

1. El rastro español de los drones

En noviembre de 2023, la Guardia Civil inició una investigación sobre varias operaciones de suministro de material con destino a Bengasi, en el este de Libia. Las pesquisas quedaron bajo la supervisión de la Audiencia Nacional y se centraron en empresas españolas relacionadas con la venta de sistemas no tripulados y equipos ópticos.

El caso adquirió dimensión pública el 9 de diciembre de 2024, cuando El Independiente informó de una investigación judicial sobre un contrato de 44 drones valorado en 14.298.000 euros. Según la información, tres empresas españolas —Shadow Lynx, Aeronáutica DTS y Duma Engineering— habrían participado en la operación de suministro al denominado Ejército Nacional Libio, vinculado al entorno de Jalifa Haftar.

Fuente: The Sentry Informe Eastern Libya’s Top Money Man (PDF).

La información publicada sobre la causa describe varias operaciones de naturaleza distinta. Por eso es necesario separar el contrato de los drones de las expediciones de visores, equipos ópticos y otros materiales, así como distinguir las mercancías previstas, las que llegaron a enviarse y las que fueron interceptadas.

1.1. El contrato de los 44 drones

Según la reconstrucción publicada por El Independiente a partir de documentación de la investigación, el contrato se firmó el 25 de abril de 2023 y contemplaba doce drones Zarek V-350, dos Zarek V-600 y tres lotes de diez unidades del modelo denominado Bluefish. También incluía equipos auxiliares y servicios relacionados con el montaje y la puesta en funcionamiento de los sistemas.

La información identificaba a Aeronáutica DTS como responsable de la fabricación y suministro de las aeronaves, a Shadow Lynx como la empresa que habría firmado el contrato con la parte libia y a Duma Engineering como participante en la preparación de la operación. La distribución de funciones y las relaciones societarias se examinan con mayor detalle en el capítulo 3.

Fuente: The Sentry Informe Eastern Libya’s Top Money Man (PDF).

Los Zarek V-350 eran sistemas híbridos capaces de despegar y aterrizar verticalmente y continuar después en vuelo convencional. La información periodística describía una autonomía anunciada de hasta diez horas. El V-600 pertenecía a la misma familia, con mayores dimensiones y capacidad de carga.

El modelo Bluefish requiere una precisión adicional. Algunas fuentes lo relacionan con el M40 Bluefish, de la empresa mexicana Hydra Technologies, presentado en 2023 junto a SDLE. Sin embargo, mientras no se disponga de documentación contractual que permita establecer inequívocamente esa equivalencia, debe mantenerse como una identificación pendiente de confirmación. Tampoco debe darse por hecho que las treinta unidades previstas en el contrato fueran efectivamente exportadas.

Zarek V-350

https://www.infodefensa.com/images/showid2/5821823?w=900&mh=700

Zarek V-600   

https://www.infodron.es/images/showid2/5806307?w=900&mh=700

1.2. Los primeros envíos: visores térmicos y material óptico

El primer movimiento descrito en la investigación no fue un dron. Según El Independiente, el 29 de abril de 2023 fueron transportados veinte visores térmicos desde el aeropuerto de Barcelona-El Prat hasta Bengasi. El vuelo privado, identificado como HMJ078, fue operado por la compañía maltesa Harmony Jets.

Fuente: The Sentry Informe Eastern Libya’s Top Money Man (PDF).

Dassault Falcon 900B — 9H-GRS — Harmony Jets.

https://www.netairspace.cc/photos/9H-GRS/Harmony_Jets_Malta/Dassault_Falcon_900B/BCN_LEBL_Barcelona_El_Prat/photo_619916/?sid=099f03737d19ef1b75e1a01ff71c57fe

El 7 de mayo se habría preparado otra expedición desde el aeropuerto de Valencia. Según la misma información, las autoridades interceptaron ochenta visores térmicos y 103 visores holográficos que iban a ser transportados en otro vuelo privado, identificado como HMJ225.

El 24 de mayo se produjo una nueva operación a través del puerto de Valencia. Las informaciones sobre la causa describieron la intervención de otros equipos, entre ellos cascos de protección, visores holográficos, raíles Picatinny, uniformes y mochilas médicas. Estos materiales deben contabilizarse dentro de las operaciones correspondientes y no atribuirse automáticamente al contrato de los 44 drones.

Fuente de referencia para la reconstrucción de estas expediciones: The Sentry Informe Eastern Libya’s Top Money Man (PDF).

1.3. Los envíos de drones hacia Bengasi

La reconstrucción publicada por El Independiente sitúa el primer envío de drones a finales de julio de 2023. El 31 de julio, el material habría viajado desde Valencia hasta Barcelona; al día siguiente, el transporte continuó hacia Bengasi. Según esa información, esta primera fase permitió enviar un Zarek V-350 y personal para su montaje y puesta en funcionamiento. El importe atribuido a esta fase fue de 939.000 euros.

El segundo envío se habría desarrollado en octubre. La mercancía salió de Valencia el 11 de octubre y continuó desde Sevilla hacia Bengasi al día siguiente. Según la reconstrucción periodística, el contrato contemplaba en esa fase tres V-350, un V-600 y diez Bluefish, aunque la cantidad de V-350 que habría llegado finalmente difería de la prevista.

La misma información señala que un Zarek V-600 fue intervenido en Lyon, Francia, el 20 de diciembre de 2023.

Fuente: The Sentry Informe Eastern Libya’s Top Money Man (PDF).

Es importante mantener separados tres niveles: lo previsto en el contrato, lo preparado o expedido en cada operación y lo que las fuentes consideran que llegó efectivamente a su destino. Las cantidades no son intercambiables. Mientras no se disponga del expediente original completo, estas cifras deben atribuirse a la reconstrucción periodística y no presentarse como comprobaciones independientes de este artículo.

Las informaciones sobre la causa también describieron escalas en Malta y trayectos entre distintos aeropuertos españoles. El Independiente y The Sentry señalaron que los investigadores consideraban que esas rutas se habían utilizado para dificultar el rastreo de los envíos. Esa interpretación debe atribuirse a los investigadores citados por el periódico, no presentarse como una conclusión judicial firme.

1.4. Bengasi y el destino de las expediciones

La ruta tenía un elemento recurrente: Bengasi, uno de los principales centros de poder militar de Jalifa Haftar y sede de las estructuras del denominado Ejército Nacional Libio que controlaban el este del país.

Según la información publicada por The Sentry, el contrato de los drones tenía como destinatario al Ejército Nacional Libio. El periódico también describió a AHM Investment, con sede en Emiratos Árabes Unidos, como la contraparte contractual y señaló que los investigadores la consideraban una posible empresa pantalla del comprador libio.

Fuente: The Sentry Informe Eastern Libya’s Top Money Man (PDF).

La existencia de una ruta comercial hacia Bengasi y la identificación de un destinatario contractual son elementos distintos de la determinación de la responsabilidad penal de cada empresa o persona. Las funciones atribuidas a las sociedades, los documentos que respaldan esas atribuciones y las relaciones entre sus administradores se desarrollan en el capítulo 3.

1.5. La evolución judicial: de la investigación inicial a su alcance posterior

La cifra inicial de 44 drones y un contrato de 14.298.000 euros dio al caso una dimensión considerable. Sin embargo, la evolución posterior obliga a distinguir entre el alcance inicial de las pesquisas y las actuaciones que continuaron en el procedimiento.

El 9 de marzo de 2026, La Razón informó de que la Guardia Civil había entregado su informe final el 10 de febrero y de que las pesquisas se habían reducido sustancialmente respecto de la investigación inicial. Según el periódico, la causa seguía centrada en otras operaciones de material de doble uso con destino a Libia, valoradas en aproximadamente 361.000 euros.

Fuente: La Razón, 9 de marzo de 2026, «La causa de venta de material de doble uso Libia se desinfla y encara su recta final».

El 9 de junio de 2026, La Razón publicó que la Audiencia Nacional había archivado una parte de la investigación y que el auto consideraba que la supuesta infracción penal de esa pieza no estaba suficientemente justificada. La noticia relacionaba esa pieza con unos cursos de paracaidismo destinados presuntamente a personal libio.

Fuente: La Razón, 9 de junio de 2026, «La Audiencia Nacional cierra parte de la investigación de la venta de armamento a Libia».

No obstante, para describir con precisión el desenlace es necesario distinguir esa noticia de la resolución judicial publicada como Auto Penal 362/2026, de 9 de junio, disponible en Iberley. El texto de esta resolución se refiere a un recurso contra la continuación del procedimiento abreviado por presuntos delitos relacionados con la exportación de material a Libia y confirma la resolución recurrida.

Por tanto, antes de afirmar que el bloque de los 44 drones quedó definitivamente archivado, es necesario comprobar el objeto exacto de cada pieza y la relación entre las resoluciones. No sería correcto concluir, a partir de una noticia sobre un archivo parcial, que la Audiencia Nacional declaró legales todas las operaciones descritas en las informaciones iniciales o que resolvió definitivamente todos los hechos investigados.

La información de La Razón de marzo de 2026 señaló que el procedimiento seguía centrado en otras operaciones de material de doble uso. Entre los artículos mencionados figuraban 350 cascos de protección, 100 visores térmicos, 200 visores holográficos y 500 raíles Picatinny, con un valor aproximado de 360.950 euros.

Fuente: La Razón, 9 de marzo de 2026.

Según la reconstrucción atribuida a los investigadores y recogida por La Razón, de las distintas operaciones de exportación examinadas solo los veinte visores térmicos enviados el 29 de abril habrían llegado a Libia, mientras que las demás expediciones fueron interceptadas en España. Esta conclusión debe limitarse a las operaciones concretas incluidas en esa reconstrucción.

La naturaleza de algunos productos también fue objeto de controversia. La defensa sostuvo que determinados visores eran productos de uso civil y que no estaban sujetos a las restricciones que les atribuía la acusación. Los informes periciales mantuvieron posiciones enfrentadas sobre esa cuestión, según la información publicada sobre el procedimiento.

Por ello, no corresponde presentar como hecho probado que todo el material investigado tuviera naturaleza militar o que su exportación fuera necesariamente ilegal. La calificación depende de las características de cada producto, de la normativa aplicable y de los hechos acreditados en el procedimiento.

1.6. Del expediente comercial a las personas que aparecen en él

La investigación dejó un rastro documental y logístico que conectaba empresas españolas, proveedores extranjeros, vuelos privados y expediciones con destino a Bengasi. También introdujo nombres de personas y sociedades que distintas fuentes relacionaron con la adquisición del material.

Uno de esos nombres es Josep Saad Fonte, identificado por The Sentry como Yusef al-Ubeidi. La equivalencia entre ambos nombres, las fuentes que la sostienen y el papel que se atribuye a esa persona se examinan en el capítulo 2.

La estructura societaria de Shadow Lynx, los administradores, los vínculos empresariales y las funciones atribuidas a AHM Investment y Al-Mored Oasis se desarrollan en el capítulo 3, para evitar duplicaciones y mantener separada la cronología logística del análisis societario.

Los antecedentes comerciales y judiciales de 2023 constituyen el contexto documental de esta investigación, pero no prueban por sí solos que esas operaciones estuvieran relacionadas con la supuesta célula de sabotaje de 2026. Cualquier conexión entre ambos episodios requiere pruebas específicas que vinculen a las personas, los equipos, las decisiones y los hechos de cada periodo.

2. Josep Saad Fonte y Yusef al-Ubeidi: una identidad con dos nombres

La investigación sobre los suministros destinados a Libia conduce a una persona que aparece identificada con dos nombres: Josep Saad Fonte y Yusef al-Ubeidi. La relación entre ambas identidades resulta relevante para reconstruir la red de intermediarios que aparece en las informaciones sobre la operación de los drones de 2023. Pero es importante distinguir la identificación de una persona de las acusaciones sobre su posible participación en una operación concreta.

2.1. Un nombre en la investigación española

En octubre de 2025, El Independiente situó a Josep Saad Fonte entre las personas mencionadas en las informaciones sobre la investigación de la Guardia Civil relacionada con el suministro de drones a Libia. El periódico lo vinculó al entorno de las autoridades militares del este del país y describió sus contactos con responsables libios.

Estas referencias permiten situar a Fonte en el contexto de la investigación periodística sobre los suministros, pero no deben confundirse con una declaración judicial de culpabilidad. La presencia de una persona en una investigación, o que una fuente la relacione con determinados interlocutores, no demuestra por sí misma que haya cometido un delito.

2.2. La identificación de The Sentry

La conexión explícita entre ambos nombres aparece en el informe de The Sentry publicado en abril de 2026, Eastern Libya’s Top Money Man. El documento identifica a «Yusef al-Ubeidi, also known as Josep Saad Fonte».

The Sentry describe a al-Ubeidi como una figura de las redes sociales procedente del este de Libia, con una presencia destacada en Instagram y vínculos con el denominado Ejército Nacional Árabe Libio (LAAF). El informe añade que la prensa española lo había descrito como ciudadano español.

Para respaldar la identificación, The Sentry remite a varias referencias: un artículo publicado por Diario AS en enero de 2026, una publicación en árabe de noviembre de 2024 y el perfil de Instagram de Josep Saad Fonte, consultado por la organización en marzo de 2026. La fuente principal para establecer la equivalencia entre los dos nombres es, por tanto, el propio informe de The Sentry, que hace explícita esa identificación y permite seguir las referencias utilizadas.

La precisión importa. «Josep Saad Fonte» y «Yusef al-Ubeidi» no son simplemente dos transliteraciones de un mismo nombre árabe. La relación entre ambos debe presentarse como una identificación atribuida a la fuente que la documenta, no como una conclusión independiente del artículo ni como una identidad formalmente establecida por una resolución judicial española.

2.3. Una sociedad inscrita en España desde 2018

Existe también un registro mercantil español que documenta la presencia empresarial de Josep Saad Fonte varios años antes de la investigación sobre los drones.

El Boletín Oficial del Registro Mercantil del 27 de noviembre de 2018 recoge la constitución de Natural Livestock Farming S.L., con domicilio en la calle Buenos Aires de Lloret de Mar (Girona) y comienzo de operaciones el 13 de agosto de 2018. Su objeto social comprendía la compraventa y comercialización de ganado vacuno, ovino y caprino, así como la importación y exportación de ganado.

La inscripción identifica a Khalid Attiye Karaeim Abd-Rabh como socio único y a Josep Saad Fonte como administrador único. El capital social inicial era de 3.000 euros.

Este registro acredita la existencia de la sociedad, su actividad declarada y los cargos inscritos en el momento de su constitución. No acredita, sin embargo, que Natural Livestock Farming participara en el suministro de drones, que tuviera relaciones comerciales con el entorno de Haftar o que estuviera vinculada a operaciones en Libia. No se ha establecido aquí una conexión documental entre la actividad ganadera declarada y las operaciones examinadas por la investigación española.

2.4. Qué atribuye The Sentry a al-Ubeidi

La relevancia de la identificación aumenta porque The Sentry atribuye a al-Ubeidi un posible papel en la coordinación de la adquisición de material destinado a Libia.

Según el informe, al-Ubeidi habría ayudado a coordinar esa adquisición y, durante la investigación española, habría señalado a Ahmed Gadalla como una persona que intervenía en la operación en nombre de Saddam Haftar. The Sentry describe a Gadalla como un empresario de Bengasi con actividad en Emiratos Árabes Unidos y relaciona una de sus sociedades, Al-Mored Oasis General Trading LLC, con la operación.

Estas afirmaciones deben conservar su atribución. El informe de The Sentry constituye una fuente identificable para conocer esa reconstrucción, pero citarlo no convierte automáticamente cada una de sus afirmaciones en un hecho judicialmente probado. Tampoco debe darse por demostrada una relación con Saddam Haftar únicamente a partir de la identificación de al-Ubeidi.

La estructura contractual y las diferencias entre las sociedades mencionadas en las distintas reconstrucciones —incluidas AHM Investment y Al-Mored Oasis General Trading— se examinan en el capítulo siguiente. Allí corresponde comparar qué empresa aparece en cada fuente y qué documentación respalda cada atribución.

2.5. Lo que puede afirmarse y lo que sigue pendiente

A partir de la documentación consultada pueden distinguirse cuatro niveles:

  • Registro mercantil: Josep Saad Fonte figura como administrador único de Natural Livestock Farming S.L. en su inscripción inicial de noviembre de 2018.
  • Identificación personal: The Sentry identifica expresamente a Yusef al-Ubeidi con Josep Saad Fonte y señala las fuentes en las que apoya esa equivalencia.
  • Reconstrucción de la operación: The Sentry atribuye a al-Ubeidi un papel en la coordinación de la adquisición de material y recoge referencias a Ahmed Gadalla y al entorno de Saddam Haftar.
  • Responsabilidad individual: las referencias anteriores no deben presentarse por sí solas como prueba de culpabilidad penal ni como demostración de que al-Ubeidi participara en la supuesta célula de sabotaje de 2026.

La conclusión es más limitada, pero también más sólida: un hombre que figura en un registro mercantil español desde 2018 aparece en la información publicada sobre la investigación de los suministros a Libia; The Sentry lo identifica con Yusef al-Ubeidi y le atribuye un posible papel en la coordinación de la adquisición de material. La naturaleza exacta de ese papel y el alcance de las conexiones mencionadas deben evaluarse a partir de las fuentes concretas que las sostienen.

La siguiente pieza del recorrido es Shadow Lynx, la empresa española que aparece en el centro de la operación contractual de 2023.

3. Shadow Lynx: la empresa valenciana en el centro de la operación libia

Shadow Lynx fue constituida en Paterna (Valencia) en abril de 2018, con un capital social de 3.600 euros. Su objeto social inicial comprendía actividades relacionadas con la consultoría de seguridad privada, la operación aérea y la intermediación comercial, incluida la importación y exportación de productos. También contemplaba la instalación de sistemas de protección y la venta y el mantenimiento de equipos informáticos.

En el momento de su constitución, José Luis Rodrigo Clemente figuraba como administrador único. En noviembre de 2018 se incorporaron como apoderados solidarios José Luis Rodrigo Martínez y Ghosn Merhi Medhat, según la inscripción publicada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME). En 2019, la empresa amplió formalmente su objeto social, aunque mantuvo las actividades relacionadas con la seguridad, la operación aérea y la intermediación comercial.

Esta trayectoria permite situar a Shadow Lynx en esos sectores antes de que apareciera en la investigación española sobre el suministro de drones a Libia. No obstante, el objeto social de una compañía describe las actividades que puede desarrollar conforme a sus estatutos; no demuestra por sí mismo qué operaciones realizó efectivamente.

La propia empresa se presenta como especializada en defensa, seguridad e inteligencia y declara actividades de distribución de material de defensa, formación, inteligencia y vehículos aéreos no tripulados. También afirma mantener una estructura internacional, con oficinas centrales en Paterna y presencia en distintos mercados, entre ellos Líbano. Una información de Diario AS del 4 de agosto de 2024 recogía declaraciones de Mido Ghosn, presentado como responsable regional de Shadow Lynx en ese país.

Estas referencias documentan el perfil empresarial que la compañía declara y parte de su presencia pública internacional. No acreditan, por sí solas, que sus oficinas en otros países participaran en la operación libia.

3.1. El contrato de los 44 drones

La conexión concreta con Libia aparece en 2023.

Según la información publicada por El Independiente el 9 de diciembre de 2024 (enlace original caído; referencia bibliográfica recogida en The Sentry, Eastern Libya’s Top Money Man, abril de 2026, nota 299), a partir de la investigación de la Guardia Civil, Shadow Lynx figuraba como empresa principal en una operación destinada a suministrar 44 drones a Bengasi por un importe de 14,298 millones de euros.

El contrato se firmó el 25 de abril de 2023 en Valencia. Según esa reconstrucción periodística, contemplaba doce Zarek V-350, dos Zarek V-600 y tres lotes de diez unidades del modelo denominado Bluefish, además de equipos auxiliares y servicios de montaje, puesta en funcionamiento y formación.

Las otras dos empresas españolas que aparecían en la operación eran Aeronáutica DTS y Duma Engineering. Aeronáutica DTS estaba vinculada al desarrollo y la comercialización de los drones Zarek, mientras que Duma Engineering también figuraba relacionada con la operación contractual.

La información publicada describe a Shadow Lynx como la empresa que asumía el contrato principal. Sin embargo, para establecer con precisión las obligaciones de cada sociedad es necesario distinguir entre quien suscribió el contrato, las empresas vinculadas a la fabricación o el suministro de los equipos y las que pudieran prestar servicios auxiliares. La participación de varias compañías en una misma operación no significa que todas desempeñaran la misma función ni que tuvieran idéntica responsabilidad contractual.

Los vuelos, las expediciones de material y las diferencias entre lo contratado y lo que, según los investigadores, llegó efectivamente a Libia se examinan en el capítulo 1. Aquí interesa una cuestión diferente: quién figuraba al otro lado de la operación y cómo ha evolucionado la identificación de esa contraparte en las distintas reconstrucciones publicadas.

3.2. La contraparte libia: AHM Investment y Al-Mored Oasis

En la primera reconstrucción periodística de la investigación española, publicada por El Independiente en diciembre de 2024, la contraparte libia aparecía identificada como AHM Investment, una sociedad con sede en Emiratos Árabes Unidos que, según esa información, los investigadores relacionaban con el entorno del denominado Ejército Nacional Libio.

Esa referencia constituye el punto de partida para reconstruir la dimensión empresarial de la operación a partir de la información difundida sobre la investigación de la Guardia Civil.

Posteriormente, el informe de The Sentry, Eastern Libya’s Top Money Man, publicado en abril de 2026, incorporó otros nombres y relaciones a la reconstrucción. La organización identifica a Yusef al-Ubeidi con Josep Saad Fonte y le atribuye un posible papel en la coordinación de la adquisición del material destinado a Libia. También señala que Ahmed Gadalla, empresario de Bengasi con actividad en Emiratos Árabes Unidos, habría intervenido en la operación en nombre de Saddam Haftar.

The Sentry relaciona con Gadalla una sociedad denominada Al-Mored Oasis General Trading LLC y la vincula con la adquisición de los drones.

La cuestión adquirió mayor concreción en un artículo de Il Foglio publicado el 26 de septiembre de 2026. Luca Gambardella relató que, durante una reunión a puerta cerrada celebrada el día 23, el primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional, Abdul Hamid Dbeibah, habría expuesto ante los asistentes detalles de la investigación sobre la supuesta célula de sabotaje en Libia. Según la reconstrucción publicada por el periódico, entre esos detalles figuraba la presunta existencia, en el teléfono de Yusef al-Ubeidi, de un contrato entre Shadow Lynx y Al-Mored Oasis General Trading, descrita como una compañía con sede en Dubái vinculada a Gadalla.

Esta información debe tratarse como una alegación atribuida a lo que Dbeibah habría dicho en una reunión no pública, transmitida por Il Foglio a partir de los asistentes citados por el periódico. No equivale a un comunicado oficial, a una resolución judicial ni a una comprobación independiente del supuesto contrato. Las versiones italiana e inglesa permiten consultar el relato publicado por el periódico.

Estas publicaciones introducen una discrepancia documental que no debe resolverse por deducción.

Por un lado, la primera reconstrucción periodística de la investigación española identifica a AHM Investment como contraparte libia. Por otro, The Sentry relaciona la adquisición con Al-Mored Oasis General Trading LLC, e Il Foglio afirma que en el teléfono de al-Ubeidi se encontró un contrato entre esta última sociedad y Shadow Lynx.

Con la información disponible no puede darse por establecido que AHM Investment y Al-Mored Oasis General Trading fueran la misma entidad, que una sustituyera a la otra o que ambas desempeñaran funciones idénticas. Tampoco puede concluirse, sin examinar la documentación original, que todas las referencias correspondan necesariamente al mismo contrato o a la misma fase de la operación.

Para resolver la discrepancia sería necesario cotejar los contratos originales, comprobar la identidad jurídica de cada sociedad y determinar qué papel desempeñaba cada una. También habría que verificar si las denominaciones aparecen en documentos contractuales distintos o si alguna de las empresas actuaba como intermediaria, compradora o entidad vinculada a otra sociedad.

La distinción es importante: identificar correctamente a la contraparte permite reconstruir quién contrató el material, quién intervino como intermediario y qué relaciones empresariales pueden documentarse con las estructuras de poder del este de Libia. Mientras no se disponga de esa documentación, la diferencia entre ambas sociedades debe mantenerse como una cuestión pendiente.

3.3. La estructura societaria de Shadow Lynx

La evolución registral de Shadow Lynx aporta información relevante para reconstruir quién ocupaba los cargos societarios en cada momento. Esa cronología debe distinguirse de las atribuciones sobre la operación libia: los cambios de administradores o socios son datos registrales, pero no constituyen por sí mismos indicios de conducta irregular.

En febrero de 2023, José Luis Rodrigo Clemente pasó a figurar como socio único de la sociedad, antes de la firma del contrato de abril de ese año.

En mayo de 2026, Jiménez cesó y Ghosn Merhi Medhat pasó a figurar como administrador único, conforme a la inscripción publicada el 12 de mayo de 2026. En diciembre de 2024, José Luis Rodrigo Clemente dejó el cargo de administrador único de Shadow Lynx y fue sustituido por Raúl Hilario Jiménez, según la inscripción publicada en el BORME del 10 de diciembre de 2024.

La secuencia permite distinguir tres momentos:

  • 2018: constitución de Shadow Lynx y nombramiento de José Luis Rodrigo Clemente como administrador único; posteriormente, incorporación de José Luis Rodrigo Martínez y Ghosn Merhi Medhat como apoderados solidarios.
  • Febrero de 2023: José Luis Rodrigo Clemente pasa a figurar como socio único, antes de la firma del contrato relacionado con los drones.
  • Diciembre de 2024 y mayo de 2026: cambios sucesivos en el cargo de administrador único, primero con el nombramiento de Raúl Hilario Jiménez y después con el de Ghosn Merhi Medhat.

Para reconstruir la responsabilidad societaria relacionada con el contrato de abril de 2023 hay que utilizar la estructura vigente en aquella fecha, no trasladar retrospectivamente a ese momento los cargos que aparecen en las inscripciones posteriores. Del mismo modo, los cambios posteriores no demuestran por sí solos que la empresa intentara desvincularse de la operación ni permiten inferir las razones de las decisiones societarias.

3.4. Una empresa con presencia internacional

Según la información publicada en la web corporativa de Shadow Lynx (sitio web no accesible en el momento de la consulta; contenido indexado disponible), la compañía declara operar internacionalmente y enumera oficinas en Beirut (Líbano), Kuwait, Sudán del Sur y Dubái (Emiratos Árabes Unidos). Esta información acredita lo que la empresa declara sobre su presencia internacional, pero no constituye por sí sola una verificación independiente de que todas esas oficinas estén operativas.

Esta dimensión internacional ayuda a contextualizar el perfil empresarial de la compañía: una sociedad constituida en Valencia, con actividades declaradas en los ámbitos de la seguridad, la aviación y la intermediación comercial, que afirma operar en diferentes mercados.

Conviene, no obstante, mantener el alcance de este dato dentro de sus límites. La presencia declarada en esos países no demuestra que las oficinas participaran en la operación libia de 2023 ni permite establecer por sí sola conexiones con personas o estructuras militares de otros territorios. Para ello serían necesarios contratos, registros de operaciones, comunicaciones u otras evidencias específicas.

3.5. Qué está documentado y qué sigue pendiente

La información examinada permite establecer una secuencia, pero no todas sus conexiones tienen el mismo grado de respaldo.

Los datos registrales sitúan la constitución de Shadow Lynx en Paterna en 2018 y permiten reconstruir los cambios de cargos societarios publicados. La documentación corporativa describe las actividades y la presencia internacional que la propia empresa declara.

La reconstrucción publicada sobre la investigación española sitúa a Shadow Lynx en el centro del contrato de abril de 2023, por un importe de 14,298 millones de euros, y menciona a Aeronáutica DTS y Duma Engineering como las otras empresas españolas relacionadas con la operación.

The Sentry añade a su reconstrucción a Yusef al-Ubeidi —a quien identifica con Josep Saad Fonte— y a Ahmed Gadalla, a quien relaciona con Saddam Haftar. También vincula Al-Mored Oasis General Trading LLC con la adquisición del material.

Il Foglio afirma que la Guardia Civil encontró en el teléfono de al-Ubeidi un contrato entre Shadow Lynx y Al-Mored Oasis General Trading. Esa afirmación debe mantenerse atribuida al periódico mientras no pueda cotejarse el documento original.

La principal cuestión pendiente es la relación entre AHM Investment y Al-Mored Oasis General Trading LLC. La información publicada no permite concluir que sean la misma entidad ni establecer con certeza qué papel desempeñó cada una en la operación. La identificación de la contraparte y el reparto de funciones contractuales requieren documentación adicional.

La conclusión que puede sostenerse es más limitada que algunas de las interpretaciones difundidas, pero también más sólida: Shadow Lynx fue una empresa española central en el contrato investigado; las reconstrucciones posteriores incorporaron nombres de intermediarios y sociedades vinculadas al entorno de Saddam Haftar; y una de las cuestiones esenciales para reconstruir la operación sigue siendo identificar documentalmente a la contraparte contractual y su función exacta.

Estos antecedentes permiten comprender por qué la operación empresarial de 2023 reapareció en relatos políticos posteriores sobre Libia. No demuestran, por sí solos, que Shadow Lynx, las personas citadas o las sociedades mencionadas participaran en la supuesta célula de sabotaje de 2026. Esa conexión debe examinarse de forma separada, atendiendo a las fuentes y pruebas específicas de las acusaciones posteriores.

4. Saddam Haftar en Italia: el episodio que elevó la tensión con España

En el verano de 2024, un control aeroportuario en Italia, una alerta introducida por España en el Sistema de Información de Schengen y una interrupción de la producción en el campo petrolífero de Sharara quedaron vinculados en el debate público libio.

La secuencia generó acusaciones de represalia política y abrió interrogantes sobre las relaciones entre España y el entorno militar de Khalifa Haftar. Sin embargo, para reconstruir lo ocurrido es necesario distinguir los hechos descritos por las fuentes, las versiones difundidas por actores libios y la relación causal que algunos atribuyeron a los acontecimientos.

4.1. Del aeropuerto de Génova a Nápoles

Según la reconstrucción publicada por La Repubblica el 4 de agosto de 2024, un avión privado con cinco ciudadanos libios aterrizó en Génova el 22 de julio. El periódico señaló que los pasajeros utilizaron documentos en los que no figuraba el apellido Haftar y que los controles iniciales no detectaron alertas específicas asociadas a los nombres empleados.

El grupo volvió a aparecer en los registros aeroportuarios el 2 de agosto, esta vez en el aeropuerto de Nápoles-Capodichino, desde donde tenía previsto regresar a Bengasi. Durante el control, las autoridades identificaron entre los pasajeros a Saddam Haftar, hijo de Khalifa Haftar y comandante de la Brigada Tariq Ben Zayed, una fuerza armada vinculada a la estructura militar del este de Libia.

El episodio tuvo repercusión porque Saddam Haftar aparecía relacionado con la investigación española sobre el supuesto suministro de material al entorno militar de su familia. La información fue interpretada en Libia (este) como un posible intento de detención promovido por España, aunque la naturaleza de la alerta resultó ser distinta.

Fuente: La Repubblica, 4 de agosto de 2024.

4.2. La alerta española: vigilancia discreta, no una orden de detención

El elemento central de la noticia fue la existencia de una alerta española en el Sistema de Información de Schengen (SIS). Según La Repubblica, se trataba de una petición de riservata vigilanza, expresión que puede traducirse como «vigilancia discreta» o «vigilancia reservada».

Esta categoría no equivale a una orden europea de detención. Su finalidad es que, cuando las autoridades competentes detectan a la persona señalada, comuniquen su presencia y la información prevista por el sistema a la autoridad que introdujo la alerta, de acuerdo con las reglas aplicables.

Según el relato del periódico italiano, Saddam Haftar permaneció en el aeropuerto de Capodichino durante más de una hora mientras se efectuaban las comprobaciones. Después pudo continuar su viaje. Por tanto, conviene distinguir entre el control aeroportuario y una detención formal: las fuentes consultadas describen una comprobación derivada de la alerta, no una orden europea de detención ejecutada por las autoridades italianas.

La precisión es importante porque algunas de las primeras versiones difundidas desde Libia presentaron lo ocurrido como un intento de detención basado en una orden española. Esa descripción no coincide con la naturaleza de la señal que posteriormente detalló La Repubblica.

El 6 de agosto de 2024, el asunto llegó a la Cámara de Diputados italiana. Una pregunta parlamentaria incluida en los documentos de la sesión de ese día recogió el viaje a Génova, el control en Capodichino y la supuesta alerta española de vigilancia reservada. El texto también describió el funcionamiento atribuido a esa señal y solicitó aclaraciones al Gobierno.

Su valor documental debe delimitarse con precisión: demuestra que el asunto llegó al Parlamento italiano y que se pidieron explicaciones, pero se trata de una pregunta parlamentaria que reproduce informaciones y plantea interrogantes. No es una respuesta oficial del Ejecutivo italiano ni una certificación independiente de todos los hechos expuestos.

La información publicada por La Repubblica y la documentación parlamentaria permiten reconstruir la controversia sobre la alerta. No permiten, por sí solas, establecer la culpabilidad de Saddam Haftar ni resolver el fondo de la investigación española.

Como contexto adicional sobre la figura de Saddam Haftar y su posición dentro de las estructuras militares del este libio, véase Sky TG24, 5 de agosto de 2024.

4.3. Sharara: una interrupción y varias explicaciones

La repercusión política del episodio aumentó cuando, poco después del control aeroportuario, se produjo una nueva interrupción o ralentización de la producción en Sharara, uno de los principales campos petrolíferos de Libia.

El 4 de agosto, La Repubblica informó de que medios libios, citando fuentes locales, atribuían el cierre a una decisión de Saddam Haftar en represalia por lo sucedido en Italia. El periódico recogió declaraciones de Bashir al-Sheikh, dirigente del Movimiento del Fezzan, quien afirmó que Saddam Haftar había dado instrucciones para detener la actividad como respuesta al supuesto intento de detención.

Esta fue una atribución política explícita, pero no una demostración independiente de quién ordenó la interrupción ni de cuál fue su motivación.

Dos días después, The Guardian, en su información del 6 de agosto de 2024, describió una ralentización de la producción y recogió explicaciones diferentes. El entorno militar de Haftar negó que la medida tuviera una motivación política y la vinculó a problemas recurrentes relacionados con las condiciones de los trabajadores. El periódico también señaló que la Corporación Nacional del Petróleo de Libia había anunciado una reducción gradual de la producción y relacionado la situación con protestas en la zona.

Las fuentes ofrecen, por tanto, tres líneas explicativas:

  • La versión de la represalia: dirigentes y medios libios atribuyeron a Saddam Haftar la decisión de interrumpir la producción como respuesta al control realizado en Nápoles.
  • La versión del entorno de Haftar: las fuerzas vinculadas a la estructura militar del este negaron que la medida fuera una represalia política y señalaron problemas relacionados con las condiciones laborales.
  • La explicación vinculada a las protestas locales: la NOC relacionó la reducción gradual de la producción con las protestas registradas en la zona.

Estas versiones deben evaluarse por separado. La declaración de un dirigente local constituye una atribución que requiere comprobación; la posición del entorno de Haftar es una versión interesada de los hechos; y la comunicación de la NOC aporta una explicación institucional de la reducción de producción, pero no resuelve automáticamente todas las discrepancias sobre su origen.

Las declaraciones del Movimiento del Fezzan recogidas por Italpress el 4 de agosto de 2024 son relevantes para documentar la atribución política, no para demostrar de forma independiente quién ordenó el cierre.

Para determinar qué ocurrió exactamente sería necesario cotejar los comunicados operativos, los datos de producción, la duración y el alcance de la interrupción y la documentación disponible sobre el control del yacimiento durante esos días.

La coincidencia temporal entre el episodio de Nápoles y los problemas de producción en Sharara justifica investigar una posible relación. No basta, sin embargo, para dar por demostrada una represalia.

4.4. La relación con Repsol y los intereses españoles

Sharara es un campo petrolífero estratégico para Libia y está vinculado a la actividad de Akakus Oil Operations, en la que participa Repsol junto con socios libios.

Por ese motivo, una interrupción prolongada de la producción podía tener consecuencias que fueran más allá de las autoridades libias y afectaran también a los intereses empresariales españoles relacionados con la explotación del yacimiento.

La relación entre Sharara y Repsol ayuda a explicar por qué el episodio adquirió relevancia en España. Pero es necesario distinguir tres cuestiones diferentes: la participación empresarial de Repsol en el proyecto, las consecuencias económicas de una reducción de la producción y la hipótesis de que la interrupción se utilizara deliberadamente como instrumento de presión política contra España.

Las dos primeras pueden examinarse mediante documentación empresarial y datos de producción. La tercera exige pruebas específicas sobre quién ordenó la interrupción, con qué propósito y qué relación tuvo esa decisión con el control aeroportuario de Saddam Haftar.

La cobertura de ARA del 4 de septiembre de 2024 (enlace no disponible en el momento de la consulta) conectó el episodio italiano, los suministros investigados en España y las posibles consecuencias para Repsol. Su artículo resulta útil para reconstruir cómo se interpretó la secuencia desde la prensa española, pero sus conclusiones sobre la motivación del cierre de Sharara deben contrastarse con las fuentes libias y los datos operativos del campo.

No sería correcto concluir que la interrupción se dirigió contra Repsol únicamente porque la compañía participa en Akakus Oil Operations. Tampoco puede descartarse de antemano que un conflicto político tuviera consecuencias para los intereses energéticos españoles. La cuestión requiere pruebas sobre la decisión concreta y sus motivaciones, no solo la coincidencia entre el episodio italiano y los problemas de producción.

4.5. Qué puede afirmarse y qué sigue pendiente

La secuencia temporal está documentada por las fuentes consultadas: Saddam Haftar fue identificado en Nápoles el 2 de agosto de 2024; según La Repubblica, su nombre figuraba en una alerta española de vigilancia discreta; poco después se produjo una interrupción o ralentización de la producción en Sharara; y varias fuentes libias atribuyeron esa decisión a una reacción frente a lo ocurrido en Italia.

También está documentado que el asunto llegó al Parlamento italiano y que se solicitaron aclaraciones sobre la alerta y la actuación de las autoridades. Pero la pregunta parlamentaria no constituye una confirmación gubernamental de todas las alegaciones que recoge.

La conexión causal entre el control aeroportuario y la interrupción de Sharara continúa sin quedar demostrada por las fuentes examinadas. La versión de represalia fue difundida por actores libios y recogida por medios internacionales, mientras que el entorno de Haftar negó esa motivación y la NOC señaló las protestas locales como explicación de la reducción de producción.

El episodio permite identificar un posible punto de contacto entre una investigación española, las estructuras militares del este de Libia y la explotación de un recurso energético estratégico. No demuestra, por sí solo, que el cierre de Sharara fuera una represalia ordenada por Saddam Haftar ni que estuviera dirigido específicamente contra España o Repsol.

Lo que sí muestra es que las actuaciones policiales internacionales, las disputas políticas libias y la actividad petrolera quedaron conectadas en el debate público. Esa conexión ayuda a entender cómo una investigación empresarial y policial pudo adquirir una dimensión diplomática y económica.

Este antecedente también permite comprender por qué las acusaciones posteriores relacionadas con Libia, España y Repsol merecen examinarse con especial cuidado. La existencia de tensiones previas y de posibles intereses energéticos no demuestra que las acusaciones de 2026 fueran falsas, verdaderas o coordinadas; obliga, más bien, a investigar su procedencia, sus pruebas y el modo en que se difundieron.

5. Del rastro empresarial al relato político

Hasta aquí hemos reconstruido una serie de operaciones que conectan empresas españolas, intermediarios internacionales y actores vinculados al este de Libia. El recorrido ha pasado por contratos, expediciones de material, estructuras societarias y actuaciones policiales y judiciales. También hemos señalado las discrepancias entre las informaciones publicadas y los límites de lo que puede darse por demostrado.

En septiembre de 2026, esos antecedentes adquirieron una nueva dimensión. La difusión de las noticias sobre la supuesta célula de sabotaje en Libia abrió un segundo frente de investigación: cómo se construyeron las acusaciones, cuándo aparecieron los nombres españoles y de qué manera se incorporaron al relato las conexiones empresariales examinadas en los capítulos anteriores.

5.1. El comunicado inicial y lo que todavía no decía

El 6 de septiembre de 2026, la Agencia de Noticias Libia (LANA) publicó un comunicado del Gobierno de Unidad Nacional sobre la detención de cinco personas, libias y extranjeras, por su presunta relación con ataques con drones contra instalaciones petroleras y otras infraestructuras. Las autoridades afirmaban que la investigación estaba relacionada con ataques en las zonas de Trípoli y Zawiya y con otros posibles objetivos estratégicos.

El comunicado constituye el punto de partida oficial de esta segunda fase de la investigación: versión árabe de LANA y versión inglesa.

Hay un dato fundamental para seguir la evolución posterior del relato: el anuncio inicial no identificaba públicamente a los detenidos extranjeros como españoles ni mencionaba a Repsol, a Mikel Erkiaga Aguirre, a Shadow Lynx o a Saddam Haftar en los términos en que estos nombres aparecerían posteriormente en distintas publicaciones.

Esta ausencia no demuestra que las acusaciones posteriores sean falsas. Establece, sin embargo, un límite documental: para comprender cómo se incorporaron esos nombres, es necesario localizar las fuentes que los introdujeron y examinar qué información aportó cada una.

Documento. Comunicado inicial de las autoridades libias, difundido por LANA el 6 de septiembre de 2026. La nota informa de la detención de cinco personas, libias y extranjeras, en relación con los ataques con drones contra instalaciones e infraestructuras estratégicas. En esta publicación inicial no se identificaba públicamente a los detenidos extranjeros como españoles ni se mencionaba a Repsol, a Mikel Erkiaga Aguirre, a Shadow Lynx o a Saddam Haftar en los términos que aparecerían en publicaciones posteriores.

Fuente: LANA, versión árabe, 6 de septiembre de 2026. Véase también la versión inglesa.

5.2. De una investigación libia a una acusación con nombres españoles

En los días siguientes, la cobertura fue incorporando nuevas atribuciones. El 8 de septiembre, The Libya Observer publicó una información que relacionaba la supuesta célula con un comandante vinculado al entorno de Haftar (artículo en inglés; versión árabe). Esta publicación permite documentar una fase temprana de la asociación entre la célula y actores del este de Libia, pero no establece por sí sola el origen de las acusaciones posteriores contra españoles.

El 17 de septiembre, un programa de Tanasuh TV abordó la supuesta implicación de una persona española y amplió después el relato a presuntos mercenarios españoles y a conexiones con la Brigada Tariq bin Ziyad y Saddam Haftar (vídeo del programa). La emisión acredita que esas afirmaciones circulaban públicamente en esa fecha; no demuestra que fueran ciertas ni que el canal hubiera sido su fuente original.

La publicación de los artículos de Il Foglio del 22 de septiembre supuso otro paso relevante. Luca Gambardella incorporó al relato a Mikel Erkiaga Aguirre, directivo de Repsol, y conectó las acusaciones con los antecedentes de los drones y con nombres que ya aparecían en la reconstrucción empresarial (versión italiana; versión inglesa).

La aparición de esos nombres no equivale a una verificación independiente de las acusaciones. Tampoco puede suponerse que la coincidencia de referencias entre publicaciones demuestre que todas dispusieran de pruebas propias. Para establecerlo es necesario reconstruir qué fuentes cita cada medio, qué documentos afirma haber consultado y qué elementos pueden contrastarse por separado.

5.3. La incorporación de Repsol y el alcance de las acusaciones

La inclusión de Repsol introdujo una dimensión empresarial y diplomática que iba más allá de la investigación sobre los suministros. Una compañía española y uno de sus directivos pasaban a aparecer vinculados públicamente a una presunta célula de sabotaje, en un contexto de rivalidad política entre las autoridades del oeste y las estructuras militares del este de Libia.

Las acusaciones contra Aguirre deben distinguirse de los hechos acreditados sobre su puesto profesional y su relación con Repsol. La existencia de una relación laboral o empresarial no demuestra participación en una actividad ilícita; del mismo modo, los antecedentes de los suministros de 2023 no prueban por sí solos una conexión con los ataques alegados en 2026.

Repsol rechazó las acusaciones. Su respuesta se difundió posteriormente a través de LANA, en una comunicación fechada el 2 de octubre y publicada el 6 de octubre de 2026 (versión inglesa; versión árabe). La compañía calificó las acusaciones de falsas e indicó que Aguirre había salido de Libia el 22 de septiembre por motivos profesionales, en un viaje organizado previamente.

Esta respuesta debe formar parte del registro documental junto a las acusaciones. No constituye por sí sola una resolución judicial sobre el conjunto del caso, pero impide presentar la versión de quienes formularon las acusaciones como si fuera la única disponible.

5.4. Investigar la narrativa sin dar por demostrada una operación coordinada

La secuencia plantea una cuestión distinta de la responsabilidad individual de los señalados: cómo evolucionó el relato público, qué fuentes introdujeron sus principales elementos y qué ocurrió cuando las afirmaciones pasaron de un medio a otro.

Una acusación puede adquirir alcance internacional por diferentes vías. Algunos actores pueden promoverla deliberadamente; otros pueden reproducirla porque consideran que sus fuentes son fiables; y otros pueden utilizarla para respaldar una posición política previa. La difusión de una misma afirmación en varios canales no demuestra necesariamente que exista coordinación entre ellos, ni convierte esas publicaciones en corroboraciones independientes.

La hipótesis de una operación de influencia merece ser examinada porque la narrativa fue incorporando conexiones empresariales, nombres españoles y acusaciones contra un directivo de Repsol, con posibles consecuencias reputacionales, económicas y diplomáticas. Pero su existencia, su alcance y la identidad de quienes pudieran impulsarla deben establecerse a partir de indicios concretos, no deducirse únicamente del contenido de las publicaciones o de los posibles beneficiarios políticos.

El análisis debe distinguir, por tanto, entre tres cuestiones:

  • La veracidad de las acusaciones: qué pruebas públicas existen sobre los ataques, las personas señaladas y sus supuestas funciones.
  • La procedencia y difusión de la información: quién formuló cada afirmación, qué fuentes invocó y qué publicaciones la reprodujeron o ampliaron.
  • La posible coordinación: si existen indicios verificables de que determinados actores actuaron de manera concertada para introducir o impulsar el relato.

Estas preguntas están relacionadas, pero no son intercambiables. Una acusación podría ser cierta y difundirse de forma interesada; podría ser falsa y propagarse sin coordinación; o podría formar parte de una operación organizada. Cada posibilidad requiere pruebas distintas.

El objetivo de esta investigación no es dar por demostrada una campaña de propaganda ni descartar de antemano todas las acusaciones. Es reconstruir el recorrido de la información, separar los hechos de las atribuciones y comprobar hasta dónde llega la evidencia disponible.

El siguiente capítulo examina esa evolución cronológicamente: cuándo aparecieron las principales acusaciones, quién introdujo los nombres españoles, cuándo se incorporó Repsol y qué respuestas oficiales y empresariales se produjeron. Después se analizará la trazabilidad de las publicaciones y, finalmente, qué conclusiones permite sostener el conjunto de las pruebas.

6. La construcción del relato: de la célula libia a las acusaciones contra España

6.1. El punto de partida: el anuncio oficial del 6 de septiembre

El 6 de septiembre de 2026, la Agencia de Noticias Libia (LANA) difundió un comunicado del Gobierno de Unidad Nacional (GNU) sobre la detención de cinco personas, libias y extranjeras, presuntamente relacionadas con una célula de sabotaje. Según las autoridades, el grupo estaba vinculado a ataques con drones contra depósitos de combustible en Trípoli y Zawiya, una central eléctrica de Zawiya y otros posibles objetivos estratégicos.

El anuncio constituye el punto de partida documental de esta investigación: versión árabe de LANA y versión inglesa.

Hay una ausencia relevante: el comunicado inicial no identificaba a los detenidos extranjeros como españoles ni mencionaba a Mikel Erkiaga Aguirre, a Repsol, a Shadow Lynx o a Saddam Haftar. Esto no demuestra que las acusaciones formuladas posteriormente fueran falsas, pero obliga a localizar las fuentes que introdujeron esos nombres y las pruebas en las que se apoyaron.

También conviene distinguir entre el anuncio de una investigación y la acreditación de sus conclusiones. LANA documenta que las autoridades anunciaron las detenciones y atribuyeron determinados objetivos a la supuesta célula; el comunicado no equivale a una resolución judicial ni demuestra por sí mismo todas las responsabilidades que se señalarían después.

6.2. De los primeros vínculos con Haftar a la aparición de españoles

8 de septiembre: la primera conexión localizada con el entorno de Haftar. The Libya Observer publicó una información firmada por Abdulkader Assad que vinculaba a la supuesta célula con Omar Marajea, presentado como comandante relacionado con las fuerzas de Haftar. La información se atribuía a Ahmed Hamza, responsable de la Institución Libia para los Derechos Humanos, quien habría citado fuentes fiables. También se mencionaba a un experto militar extranjero con experiencia en Sudán del Sur y El Fasher.

La publicación constituye la primera atribución pública localizada en esta secuencia de una posible conexión entre la célula y el entorno de Haftar. Sin embargo, no identificaba al experto como español ni mencionaba a Repsol o a Aguirre. Tampoco permitía comprobar de manera independiente las fuentes de la acusación. The Libya Observer, 8 de septiembre.

17 de septiembre: aparece una referencia pública a una persona española. Una emisión de Tanasuh TV dedicada a la supuesta célula mencionó a una persona de nacionalidad española, basándose en información que se presentó como filtrada o difundida previamente. Durante el programa, la referencia se amplió a supuestos mercenarios españoles relacionados con oficiales de la Brigada Tariq bin Ziyad y con Saddam Haftar. La emisión puede consultarse en este enlace y en el canal de Tanasuh TV en Telegram.

El programa permite establecer que esa referencia ya circulaba públicamente el día 17, pero no identificar con certeza quién la introdujo ni cuál era su fuente original. La trayectoria de Tanasuh, vinculada al entorno religioso y político de Sadiq al-Ghariani, ayuda a contextualizar su posición dentro del ecosistema libio; no demuestra por sí misma que la información fuera falsa ni que el canal participara en una operación coordinada.

18 de septiembre: las autoridades afirman que la investigación continúa. LANA difundió una declaración del Ministerio de Defensa del GNU que señalaba que las pesquisas seguían en curso y rechazaba que el caso se estuviera utilizando para negociar. El Ministerio indicó que los resultados se harían públicos una vez concluidas las investigaciones. Declaración del Ministerio de Defensa, 18 de septiembre.

La declaración documenta la posición oficial de ese momento, pero no confirma las identidades difundidas por otros canales ni demuestra que hubiera existido una negociación.

21 y 22 de septiembre: las acusaciones ganan detalle. En los días siguientes, distintas publicaciones incorporaron supuestos vínculos militares, posibles liberaciones o huidas, y referencias a empresas y operaciones clandestinas.

El 21 de septiembre, LJ-Broadcast difundió declaraciones atribuidas a Ashraf al-Shah, quien relacionaba al supuesto detenido español con actividades mercenarias y afirmaba que en la célula había miembros de la Brigada Tariq bin Ziyad. También atribuía a presiones emiratíes la falta de publicación de los resultados de la investigación.

Ese mismo día, Shaab News publicó un artículo sobre la supuesta liberación o repatriación de un español al que identificaba como «Marc» y sobre un posible intercambio político o económico. La pieza atribuía estas afirmaciones al analista Nasser Ammar y reconocía que las autoridades no habían identificado oficialmente a los extranjeros ni se habían publicado detalles judiciales que confirmaran esas alegaciones.

El 22 de septiembre, Arabic Post publicó información basada en fuentes anónimas que atribuían a tres militares de la Brigada Tariq bin Ziyad y a un español una participación en los hechos, además de afirmar que otros tres españoles habían huido. El medio reconocía que no había podido verificar independientemente algunos datos y que Defensa no había identificado oficialmente a los extranjeros ni a las empresas presuntamente implicadas. Arabic Post, 22 de septiembre.

La secuencia muestra cómo el relato pasó de una referencia genérica a extranjeros a afirmaciones más concretas sobre nacionalidades, unidades militares, empresas y posibles negociaciones. No demuestra, sin embargo, que todas las publicaciones procedieran de una misma fuente ni que fueran investigaciones independientes. La fecha de una publicación permite documentar cuándo apareció una afirmación en el registro localizado, no necesariamente cuándo se originó.

6.3. El salto decisivo: las acusaciones contra Repsol y Mikel Erkiaga Aguirre

El 22 de septiembre, el diario italiano Il Foglio, en artículos firmados por Luca Gambardella y publicados en italiano e inglés, vinculó explícitamente a Mikel Erkiaga Aguirre, directivo relacionado con Repsol en Libia, con la supuesta célula de sabotaje. La publicación atribuyó a Aguirre una presunta función de cobertura para personas que habrían actuado bajo la apariencia de técnicos o ingenieros.

Las piezas de referencia son la versión italiana y la versión inglesa.

Este fue un cambio cualitativo en la narración pública: las acusaciones dejaron de referirse únicamente a una supuesta célula y a presuntos contratistas españoles, para señalar a un profesional vinculado con una empresa española de importancia estratégica. Por la gravedad de la imputación y sus posibles consecuencias reputacionales y económicas, es esencial distinguir entre lo que publicó el periódico y aquello que pueda comprobarse mediante pruebas independientes.

Il Foglio atribuyó parte de sus informaciones a fuentes libias y a publicaciones locales. La reiteración de esas afirmaciones no constituye por sí misma una verificación independiente. Para evaluar su solidez habría que conocer los documentos en que se basan, su procedencia, quién los obtuvo y si su contenido fue contrastado por fuentes independientes.

La vinculación profesional de Aguirre con Repsol tampoco demuestra automáticamente que la compañía conociera, autorizara o participara en las actividades que se le atribuyeron. Una acusación individual y una acusación contra una empresa requieren pruebas distintas.

La respuesta de Repsol. La compañía rechazó las informaciones sobre la supuesta implicación de Aguirre y calificó las acusaciones de «completamente falsas». Esa respuesta fue recogida en las publicaciones de Il Foglio y posteriormente difundida por LANA. Debe figurar en el mismo registro que las acusaciones, no como un añadido secundario. La negativa corporativa no sustituye una comprobación independiente, pero tampoco puede omitirse al reconstruir el caso.

Comunicación de Repsol sobre las acusaciones contra Mikel Erkiaga Aguirre. La compañía rechaza las acusaciones y señala que Aguirre abandonó Libia el 22 de septiembre de 2026 por motivos profesionales, en un viaje organizado previamente. La comunicación fue difundida por LANA el 6 de octubre de 2026. Fuente: LANA, versión árabe | versión inglesa.

El 26 de septiembre, Il Foglio publicó una segunda pieza que amplió su versión sobre los supuestos vínculos entre Saddam Haftar, contratistas españoles y la célula. El periódico atribuyó al primer ministro Abdul Hamid Dbeibah declaraciones realizadas durante una reunión con notables de Misrata el 23 de septiembre y afirmó que seis asistentes habían confirmado el contenido de su intervención. También aludió a supuestos documentos encontrados en un ordenador y a posibles negociaciones políticas y petroleras. Véanse la versión italiana y la versión inglesa.

Esta información abre una línea relevante para investigar el papel del entorno de Dbeibah en la difusión de las acusaciones. Si la reconstrucción del periódico se corroborara, situaría al primer ministro participando personalmente en la transmisión de una versión concreta de los hechos. No obstante, en la documentación examinada no se ha localizado una grabación o transcripción pública íntegra que permita verificar directamente el contenido de la reunión.

Tampoco deben confundirse las declaraciones atribuidas a Dbeibah, la existencia de documentos mencionados por el periódico y la interpretación de las motivaciones políticas de los participantes. Cada elemento requiere una comprobación específica. La segunda publicación de Il Foglio amplió la primera, pero no debe contarse automáticamente como una corroboración independiente de todas sus afirmaciones.

La pregunta que queda abierta es doble: quién introdujo originalmente los nombres de Aguirre y Repsol y qué pruebas sustentan las acusaciones. El 22 de septiembre constituye el primer punto localizado en esta secuencia en el que Il Foglio los vinculó expresamente con la supuesta célula; no demuestra que el periódico fuera el origen de la información. Para aclararlo habrá que cotejar sus artículos con las publicaciones libias anteriores, localizar las primeras referencias a esos nombres y determinar qué aportaciones posteriores contienen información nueva.

Hasta que esa trazabilidad esté establecida, deben mantenerse diferenciadas las acusaciones publicadas, la respuesta de Repsol y los hechos que puedan verificarse mediante documentación independiente.

6.4. Tabla de cronología y evolución de las acusaciones

FechaPublicación o acontecimientoQué aportaEstado de la información
6 sep. 2026Comunicado inicial de LANAAnuncia detenciones relacionadas con ataques con drones contra instalaciones estratégicas.Declaración oficial; no identifica públicamente a españoles ni a Repsol.
8 sep. 2026The Libya ObserverVincula la célula con un comandante próximo a Haftar.Información periodística atribuida a Ahmed Hamza.
15 sep. 2026Publicación de Libya La GrandeIntroduce referencias a un español, Shadow Lynx y personas vinculadas a fuerzas libias.Publicación en redes; pendiente de corroboración independiente.
17 sep. 2026Tanasuh TVAborda la supuesta participación de una persona española y amplía el relato a presuntos mercenarios españoles.Emisión conservada en copia; las afirmaciones no quedan probadas por su difusión.
22 sep. 2026Il FoglioRelaciona las acusaciones con Mikel Aguirre, Repsol y los antecedentes de Shadow Lynx.Investigación periodística; acusaciones controvertidas.
26 sep. 2026Il FoglioPublica un relato atribuido a lo que Dbeibah habría expuesto en una reunión a puerta cerrada.Testimonio indirecto recogido por el periódico; no equivale a una confirmación oficial pública.
6 oct. 2026LANA difunde la respuesta de RepsolReproduce la negativa de la empresa y su explicación sobre la salida de Aguirre de Libia.Declaración corporativa publicada por una agencia oficial libia.

7. De Libia a Europa: difusión, amplificación y reutilización del relato

7.1. Tabla de fuentes y dependencias

FuenteTipoAportación al relatoLimitación o dependencia
LANAAgencia oficial libiaComunicado inicial y comunicaciones oficiales posteriores.Sus comunicados reflejan la posición institucional; no sustituyen las pruebas judiciales.
The Libya ObserverMedio libioDifusión temprana de la atribución a un comandante próximo a Haftar.La información inicial se atribuye a Ahmed Hamza; falta localizar la publicación original de este.
Tanasuh TVCanal y plataforma de difusiónAmplificación pública de las referencias a españoles y a figuras militares libias.La emisión acredita difusión, no veracidad. El enlace original de Facebook ya no está disponible.
Il FoglioPeriódico italianoConecta los antecedentes de 2023 con las acusaciones de septiembre de 2026.Parte de la información del 26 de septiembre se atribuye a una reunión a puerta cerrada.
The GuardianPeriódico internacionalRecoge una versión posterior de fuentes del Gobierno de Unidad Nacional.Su publicación no resuelve por sí sola las discrepancias entre versiones.
The New ArabMedio de información regionalContextualiza las implicaciones políticas del caso.Parte de su relato se apoya en información publicada previamente por The Guardian y en fuentes del Gobierno libio.

7.2. Antes de Il Foglio: la aparición de los elementos centrales

El comunicado oficial difundido por la Agencia de Noticias Libia (LANA) el 6 de septiembre de 2026 anunció la detención de cinco personas, libias y extranjeras, presuntamente relacionadas con ataques contra instalaciones petroleras y eléctricas. La comunicación inicial no identificaba a ciudadanos españoles, no mencionaba a Repsol ni a Mikel Erkiaga Aguirre y tampoco citaba a Shadow Lynx.

Fuentes oficiales iniciales:

El 8 de septiembre, The Libya Observer publicó una información que relacionaba la presunta célula con un comandante próximo al entorno de Jalifa Haftar. Tampoco identificaba a Aguirre ni a Repsol.

Fuente: The Libya Observer, 8 de septiembre de 2026.

15 de septiembre: una publicación que reúne varios elementos

La publicación localizada hasta ahora más temprana que reúne varios de los elementos centrales del relato es una entrada de Facebook atribuida a la página Libia la Grande, fechada el 15 de septiembre de 2026.

El contenido relaciona a un detenido español con Shadow Lynx, Yusuf al-Obeidi y el entorno de Saddam Haftar. También conecta esas referencias con los antecedentes de suministros de drones y material de origen español a Libia en 2023.

Fuente: Libia la Grande, Facebook, 15 de septiembre de 2026.

La importancia de esta publicación es cronológica: varios elementos que reaparecerán en informaciones posteriores ya estaban reunidos en ella. Esto permite fijar un antecedente de difusión, pero no demuestra que la publicación sea el origen de la información, que su contenido sea cierto ni que los medios posteriores se basaran en ella.

Tampoco se ha establecido quién proporcionó esos datos a la página o si esta recurrió a fuentes propias.

17 de septiembre: Tanasuh TV incorpora la referencia a un español

Dos días después, Tanasuh TV difundió una emisión en la que se mencionaba a una persona española en relación con el caso. Durante el programa también aparecieron referencias a supuestos mercenarios españoles y a su posible relación con la Brigada Tariq ibn Ziyad y Saddam Haftar.

Fuentes originales localizadas:

La comparación entre esta emisión y la publicación de Libia la Grande puede ayudar a determinar cuándo se incorporaron ciertos nombres y relaciones al relato público. Sin embargo, las coincidencias no bastan para establecer que una publicación derive de la otra. También cabe la posibilidad de que ambas utilizaran una fuente común o que recogieran versiones que ya circulaban por otros canales.

La orientación y las relaciones políticas de los medios que difunden una información son relevantes para estudiar su contexto, pero no demuestran por sí mismas ni su veracidad ni su falsedad.

18-22 de septiembre: el relato adquiere nuevas versiones

En los días siguientes aparecieron informaciones adicionales sobre los detenidos y sobre posibles negociaciones para su liberación. El Ministerio de Defensa del Gobierno de Unidad Nacional negó el 18 de septiembre que estuviera negociando un acuerdo relacionado con la investigación.

Fuente: LANA, 18 de septiembre de 2026.

El 21 de septiembre, LJ-Broadcast publicó declaraciones atribuidas a Ashraf al-Shah. Ese mismo día, Shaab News difundió una información sobre la supuesta liberación de un español identificado como «Marc», basada en afirmaciones del analista Nasser Ammar y sin confirmación oficial reconocida en el propio artículo.

Fuentes:

El 22 de septiembre, ArabicPost publicó una versión según la cual tres militares vinculados a la Brigada Tariq ibn Ziyad y un español habrían sido detenidos, mientras otros tres españoles habrían huido. El propio artículo advertía de las limitaciones de la verificación independiente.

Fuente: ArabicPost, 22 de septiembre de 2026.

Las diferencias entre las versiones —número y nacionalidad de los implicados, situación de los detenidos y supuestas liberaciones— deben conservarse como parte del expediente. No es metodológicamente correcto armonizarlas mediante conjeturas ni asumir que todas proceden de fuentes independientes.

7.3. Il Foglio: la incorporación explícita de Aguirre y Repsol

El artículo de Luca Gambardella publicado por Il Foglio el 22 de septiembre constituye un hito verificable en la evolución pública de las acusaciones: el periódico relacionó expresamente a Mikel Erkiaga Aguirre, directivo de Repsol, con la presunta célula de sabotaje.

Fuentes:

El artículo conectaba los ataques con drones contra instalaciones petroleras de Zawiya con el entorno de Saddam Haftar y atribuía a Yusuf al-Obeidi un papel de intermediación. También recuperaba los antecedentes españoles de 2023 relativos al suministro de drones y material óptico.

En esta fase deben mantenerse separados tres planos:

  • Antecedentes documentados: las operaciones comerciales y las investigaciones españolas sobre suministros destinados a Libia en 2023.
  • Acusaciones de 2026: las afirmaciones sobre la supuesta célula y la presunta intervención de personas concretas.
  • Conexión entre ambos episodios: la relación que las publicaciones establecen entre los antecedentes comerciales y los ataques de 2026, cuya demostración exige pruebas específicas.

La existencia de una investigación anterior sobre material destinado a Libia no acredita por sí misma la participación de las personas o empresas mencionadas en actos de sabotaje posteriores.

El artículo de septiembre recogió la negativa de Repsol a las acusaciones contra su directivo. La respuesta de la compañía forma parte del registro documental y debe evaluarse junto con las afirmaciones publicadas, sin sustituir la comprobación independiente de los hechos.

26 de septiembre: ampliación de la versión

El 26 de septiembre, Gambardella publicó una segunda información que ampliaba el relato y atribuía declaraciones a una reunión de Abdulhamid Dbeibah con notables de Misrata celebrada el 23 de septiembre. Según el artículo, seis asistentes confirmaron el contenido de las palabras atribuidas al jefe del Gobierno de Unidad Nacional.

Fuentes:

La pieza amplió las referencias a los presuntos contratistas españoles, a los antecedentes de 2023 y a supuestos documentos que vincularían a los implicados con los ataques. También atribuyó a Dbeibah afirmaciones sobre la responsabilidad de Saddam Haftar y de contratistas españoles.

Es necesario precisar el alcance de esta información. La atribución de declaraciones a asistentes a una reunión, la descripción de documentos supuestamente encontrados y la interpretación de las motivaciones políticas son cuestiones distintas. Para verificar cada una se necesitarían testimonios independientes, documentación original o registros que permitan comprobar el contenido de las afirmaciones.

En las fuentes examinadas para este trabajo no se ha localizado una grabación o transcripción íntegra y pública de la reunión que permita contrastar directamente las palabras atribuidas a Dbeibah. Por ello, la referencia debe mantenerse como una información publicada por Il Foglio, no como una declaración comprobada de manera independiente.

Tampoco corresponde contabilizar automáticamente el artículo del día 26 como una segunda confirmación independiente de todo lo publicado el día 22. Puede contener información nueva, pero la reiteración o ampliación de una versión anterior no equivale por sí sola a corroborarla.

Dos vías de difusión que deben analizarse por separado

La secuencia disponible permite distinguir dos circuitos relacionados, pero no necesariamente idénticos:

  1. El relato libio inicial: las comunicaciones oficiales sobre los ataques y las detenciones, seguidas por publicaciones locales que añadieron nombres, nacionalidades y posibles conexiones políticas.
  2. La acusación específica contra Aguirre y Repsol: la incorporación explícita del directivo y la empresa a través de Il Foglio, seguida de publicaciones que reprodujeron o amplificaron esa versión.

Esta distinción es importante porque la existencia de información sobre ataques contra instalaciones petroleras no valida automáticamente las acusaciones específicas contra un directivo español. Cada afirmación necesita su propia fuente y su propia comprobación.

7.4. La internacionalización y el regreso al espacio político español

The Guardian: una cobertura internacional con un alcance diferente

El 3 de octubre de 2026, The Guardian publicó un artículo de Patrick Wintour sobre las negociaciones para la unidad política de Libia y las acusaciones que vinculaban a Saddam Haftar con ataques contra instalaciones de combustible.

Fuente: The Guardian, 3 de octubre de 2026.

El artículo mencionaba la detención de un ciudadano español, pero no identificaba a Mikel Erkiaga Aguirre, no mencionaba a Repsol ni a Shadow Lynx y no reproducía las acusaciones específicas contra el directivo.

Por tanto, su valor documental reside en mostrar que la controversia sobre los ataques y el entorno de Haftar había alcanzado una audiencia internacional más amplia. No constituye una corroboración independiente de las imputaciones concretas contra Aguirre o Repsol.

La información fue reproducida por otras plataformas, entre ellas:

Estas reproducciones permiten seguir la circulación internacional del artículo, pero no deben contabilizarse como investigaciones independientes si no aportan información propia.

La respuesta de Repsol difundida por LANA el 6 de octubre también circuló en otras plataformas, entre ellas Libyan Newswire y Sahafati. Su reproducción amplía la circulación de la posición de la empresa, pero tampoco equivale a una verificación independiente del fondo del caso.

16 de octubre: la reutilización de los antecedentes en el debate español

El 16 de octubre, Il Foglio publicó un nuevo artículo de Luca Gambardella sobre Alvise Pérez y sus contactos con personas del entorno de Saddam Haftar.

Fuente: Il Foglio, 16 de octubre de 2026.

El artículo informa sobre un encuentro atribuido a Pérez con Saddam Haftar en Dubái el 25 de septiembre y sobre una posterior cena con Yusuf Fonte Saad, a partir de imágenes que este último habría difundido en Instagram. La publicación recupera además los antecedentes de los suministros españoles de material militar y de doble uso a Libia y las acusaciones anteriores contra Aguirre y Repsol.

La combinación reúne tres planos distintos:

  • Los contactos políticos atribuidos a Pérez con figuras del entorno de Haftar.
  • La investigación española sobre los suministros de drones y otros equipos destinados a Libia.
  • Las acusaciones de septiembre de 2026 contra Aguirre y Repsol, que la compañía rechazó categóricamente.

La yuxtaposición puede favorecer una lectura conjunta de episodios diferentes y proyectar sospechas sobre las relaciones entre España y el entorno de Haftar. Ese efecto narrativo merece analizarse porque puede tener consecuencias reputacionales y políticas para intereses españoles.

Sin embargo, el artículo no demuestra por sí solo que los contactos políticos descritos estén relacionados con la supuesta célula de sabotaje, que los suministros de 2023 formen parte de los ataques de 2026 ni que exista una estrategia deliberada para perjudicar a España o a Repsol.

Es preciso separar el efecto observable —la reutilización de antecedentes en una nueva información política— de la intención que pudiera existir detrás de esa selección. La primera cuestión puede estudiarse mediante la comparación de los textos publicados; la segunda exige evidencias adicionales sobre las fuentes, las relaciones entre los actores y la procedencia de las afirmaciones.

Balance de esta fase

La documentación permite reconstruir una evolución: las primeras comunicaciones oficiales no identificaban a Aguirre ni a Repsol; en septiembre aparecieron publicaciones libias que incorporaban varios elementos del relato; Il Foglio introdujo explícitamente al directivo y a la empresa en sus artículos del 22 y 26 de septiembre; y, durante octubre, diferentes publicaciones contribuyeron a internacionalizar o reutilizar partes de la historia.

Esta secuencia acredita la difusión de las acusaciones, no su veracidad ni la existencia de una campaña coordinada. Para avanzar es necesario reconstruir la procedencia de cada afirmación, identificar las fuentes originales, comprobar qué medios aportaron información propia y determinar si existen pruebas verificables que conecten los distintos episodios.

El siguiente apartado examina precisamente esa trazabilidad: quién introdujo las acusaciones específicas contra Aguirre y Repsol, qué papel tuvieron las fuentes intermedias y qué contradicciones siguen pendientes de resolver.

Documento. Publicación de Taha Hadeed, 22 de septiembre de 2026. En la parte inferior de la captura aparece una referencia a Il Foglio. El detalle es relevante para reconstruir la circulación de la información sobre la supuesta célula de sabotaje en Libia. La imagen documenta una referencia visible entre ambas publicaciones, pero no demuestra por sí sola cuál fue la fuente original ni la existencia de coordinación entre sus autores.

Documento. Publicación de Alessandro Scipione con un enlace a Il Foglio. La captura documenta que Scipione compartió o enlazó el artículo del periódico italiano. Su interés reside en permitir el seguimiento de la difusión de esa pieza entre otros perfiles.

7.5.Medios y entornos editoriales: contexto, no prueba

MedioOrientación o entorno políticoPrecaución al interpretar su cobertura
LANAAgencia oficial vinculada a las instituciones del Gobierno de Unidad Nacional (GNU).Refleja la posición institucional; no equivale a corroboración independiente.
Tanasuh TVAsociado al entorno islamista libio y a figuras próximas a Ali al-Sallabi.La asociación no demuestra que cada publicación responda a instrucciones políticas.
The Libya ObserverCobertura frecuente de la política del oeste libio y de las instituciones de Trípoli.No debe equipararse automáticamente su línea editorial con la del GNU.
ArabicPostMedio digital árabe de información y análisis.Hay que evaluar cada artículo y sus fuentes; las fuentes anónimas requieren corroboración.
Il FoglioPeriódico italiano de orientación liberal y generalmente liberal-conservadora.La orientación editorial no determina la veracidad de sus investigaciones.
The GuardianPeriódico británico de tradición liberal y progresista.La línea editorial general no sustituye la evaluación de las fuentes de cada noticia.
The New Arab / Al-Araby Al-JadeedMedio panárabe publicado por Fadaat Media, grupo con sede en Qatar.La propiedad y la sede no prueban control directo del Gobierno catarí ni afiliación orgánica a la Hermandad Musulmana.
Libya La GrandePágina de redes con contenidos favorables a Gaddafi, según las publicaciones examinadas.No es equiparable a un medio periodístico con una redacción y criterios editoriales transparentes.

8. De las acusaciones a la operación de influencia: qué sabemos y qué falta por demostrar

8.1. Una acusación que fue ganando contenido

La secuencia documental examinada muestra que el relato público sobre la supuesta célula de sabotaje en Libia fue incorporando elementos progresivamente. El comunicado inicial de las autoridades libias, difundido por LANA el 6 de septiembre de 2026, anunció detenciones relacionadas con ataques contra instalaciones estratégicas, pero no identificó a Mikel Erkiaga Aguirre, no mencionó a Repsol ni señaló a Shadow Lynx.

En los días siguientes aparecieron publicaciones que añadieron posibles conexiones con el entorno de Jalifa Haftar, referencias a ciudadanos españoles y alusiones a antecedentes comerciales de 2023. El artículo de Il Foglio del 22 de septiembre marcó un punto de inflexión al vincular expresamente a Aguirre y Repsol con el caso. Las publicaciones posteriores ampliaron, reprodujeron o contextualizaron distintas partes de esa versión.

Esta evolución permite reconstruir cómo se formó y difundió la acusación, pero no demuestra que todos sus elementos procedieran de una fuente común ni que existiera una operación coordinada. Tampoco permite asumir que la reiteración de una afirmación por varios medios constituya una corroboración independiente: para ello es necesario comprobar si las publicaciones aportan pruebas propias o dependen, directa o indirectamente, de la misma fuente.

8.2. Repsol y Mikel Aguirre: separar el vínculo empresarial de la acusación

La presencia de Repsol en Libia y la actividad profesional de Mikel Erkiaga Aguirre constituyen un contexto empresarial verificable. No son, por sí mismas, pruebas de participación en actividades ilícitas.

Repsol rechazó las acusaciones contra Aguirre y señaló que este abandonó Libia el 22 de septiembre de 2026 por motivos profesionales, en un viaje organizado previamente. La comunicación difundida por LANA el 6 de octubre hizo pública esa posición, que ya había sido recogida en la cobertura de Il Foglio de septiembre.

La negativa de la compañía no sustituye una investigación independiente, del mismo modo que las acusaciones publicadas no pueden darse por demostradas sin pruebas verificables. La cuestión central es si existen documentos, testimonios contrastables u otras evidencias que acrediten una participación concreta de Aguirre o de Repsol en los hechos investigados. En las fuentes examinadas no se ha identificado públicamente una prueba concluyente que permita establecer esa responsabilidad.

También debe evitarse convertir la falta de información pública sobre el paradero de una persona en un indicio de culpabilidad. La ausencia de datos divulgados no demuestra por sí misma ni implicación ni inocencia.

8.3. Los antecedentes de 2023 no prueban una operación en 2026

Las investigaciones españolas relacionadas con el suministro de drones y otros equipos destinados a Libia en 2023 forman parte del contexto de las relaciones comerciales y de seguridad entre España y el este libio. Sin embargo, deben analizarse dentro de su propio marco documental y judicial.

La existencia de operaciones comerciales anteriores, de empresas que participaron en ellas o de procedimientos judiciales no demuestra automáticamente que esas operaciones estuvieran vinculadas con los ataques denunciados en 2026. Para establecer esa conexión serían necesarias pruebas específicas que enlazaran los equipos, las personas, las decisiones y los hechos de ambos periodos.

La reutilización de los antecedentes de 2023 en informaciones posteriores puede producir una asociación narrativa entre las relaciones empresariales españolas y la supuesta célula de sabotaje. Ese efecto es observable al comparar los textos publicados; la intención de crear deliberadamente esa asociación, en cambio, no puede darse por probada sin evidencias adicionales.

8.4. ¿Una operación de influencia contra intereses españoles?

La investigación permite plantear una pregunta legítima: ¿qué efectos puede producir la difusión de acusaciones no verificadas que vinculan a un directivo español y a una empresa energética española con una presunta operación de sabotaje en Libia?

Las consecuencias potenciales son relevantes. Una narrativa de este tipo puede afectar a la reputación de profesionales y empresas, aumentar los riesgos de operar en un entorno político fragmentado y asociar los intereses económicos españoles con disputas entre facciones libias. En el sector energético, donde la continuidad de las operaciones y la confianza de los socios son esenciales, esas asociaciones pueden tener efectos que van más allá de la persona directamente señalada.

La investigación también ha identificado publicaciones que relacionan el caso con figuras del entorno de Haftar, así como contenidos difundidos por medios y perfiles vinculados a distintos espacios políticos libios. Las diferencias de orientación y de contexto pueden ayudar a comprender los incentivos de los actores y la circulación de las narrativas, pero no prueban por sí solas la falsedad de una información ni la existencia de coordinación.

El posible papel de actores próximos al Gobierno de Unidad Nacional encabezado por Abdulhamid Dbeibah merece seguir investigándose, especialmente a la luz de las declaraciones atribuidas al primer ministro en la reunión de Misrata y de la posterior circulación de las acusaciones. No obstante, la información publicada sobre esa reunión no basta para concluir que su entorno originó, organizó o coordinó toda la difusión del relato.

Por tanto, la hipótesis de una operación de influencia dirigida contra intereses españoles debe mantenerse abierta, pero no elevarse a conclusión. Para demostrarla habría que establecer quién impulsó las acusaciones, qué fuentes proporcionaron los elementos más sensibles, qué relaciones existían entre los difusores y si hubo una intención identificable de producir un efecto político, empresarial o diplomático.

8.5. Las preguntas que siguen abiertas

La documentación reunida deja varias cuestiones pendientes:

  1. Origen de las acusaciones: ¿quién identificó por primera vez a ciudadanos españoles, a Mikel Aguirre, a Repsol y a Shadow Lynx en relación con la supuesta célula?
  2. Procedencia de la información: ¿qué fuentes originales utilizaron los medios y perfiles que difundieron esos nombres? ¿Cuáles aportaron información propia y cuáles reprodujeron versiones anteriores?
  3. Relación entre publicaciones: ¿las coincidencias textuales y narrativas reflejan una fuente común, una cadena de reproducción o investigaciones independientes?
  4. Pruebas materiales: ¿se han publicado documentos originales, peritajes, registros de comunicaciones o testimonios verificables que permitan confirmar las acusaciones concretas?
  5. Contradicciones: ¿cómo se explican las diferencias entre las versiones sobre el número, la nacionalidad y la situación de los detenidos, así como las informaciones sobre supuestas liberaciones o negociaciones?
  6. Reunión de Misrata: ¿existen una grabación, una transcripción, notas contemporáneas o testimonios independientes que permitan comprobar las declaraciones atribuidas a Dbeibah?
  7. Relación con los antecedentes de 2023: ¿hay pruebas concretas que conecten las operaciones comerciales investigadas entonces con los ataques denunciados en 2026?
  8. Impacto sobre España: ¿existen indicios de que la difusión de las acusaciones pretendiera o consiguiera alterar relaciones empresariales, energéticas o diplomáticas con España?

Estas preguntas no son detalles secundarios. Son los puntos que permitirían pasar de una reconstrucción de la difusión pública a una conclusión fundada sobre la veracidad de las acusaciones y la posible existencia de una operación de influencia.

8.6. Tabla de afirmaciones y grado de corroboración

Ubicación: capítulo 8, antes de las conclusiones.

AfirmaciónFuente principal identificadaQué puede establecerseQué falta por demostrar
Se desmanteló una célula relacionada con ataques con drones.LANA, 6 sep. 2026Las autoridades libias anunciaron detenciones y atribuyeron a los sospechosos relación con ataques.Expediente judicial público y pruebas que permitan reconstruir los hechos.
La célula estaba vinculada a personas próximas a Haftar.The Libya Observer y otras publicacionesLa atribución circuló en medios libios.Evidencias verificables de la cadena de mando y de la participación individual.
Había españoles implicados.Medios y publicaciones posteriores; Il FoglioLa acusación apareció y se amplificó durante septiembre.Identificación verificable, pruebas de participación y confirmación independiente.
Mikel Erkiaga Aguirre participó en la operación.Il Foglio; respuesta de RepsolLa acusación fue publicada y posteriormente negada por la empresa.Pruebas independientes que acrediten su participación; la acusación por sí sola no la demuestra.
Existía un contrato entre Shadow Lynx y Al-Mored Oasis General Trading.Il Foglio, 26 sep. 2026El periódico atribuyó esa información al relato de una reunión a puerta cerrada.Acceso al contrato original, autenticación y comprobación de las partes.
El cierre de Sharara estaba relacionado con el caso.Fuentes periodísticas y declaraciones libias sobre el cierreEl cierre y sus consecuencias operativas están documentados por fuentes informativas.Una conexión causal demostrada con la supuesta célula o con las acusaciones contra españoles.

8.7. Conclusión: seguir las pruebas, no el relato

El caso reúne hechos de distinta naturaleza: ataques denunciados por las autoridades libias, detenciones, acusaciones difundidas por medios de comunicación, antecedentes comerciales de años anteriores y respuestas de las personas y empresas señaladas. No todos esos elementos tienen el mismo grado de verificación ni pueden utilizarse indistintamente para sostener una conclusión.

La documentación disponible permite reconstruir la evolución de las acusaciones y estudiar cómo se incorporaron a ellas referencias a ciudadanos españoles, Repsol y operaciones comerciales anteriores. También permite identificar contradicciones, dependencias potenciales entre publicaciones y preguntas todavía sin respuesta. No permite, por sí sola, demostrar la participación de Aguirre o Repsol en los ataques ni confirmar que toda la difusión respondiera a una estrategia coordinada.

La defensa de los intereses españoles no exige descartar de antemano las investigaciones ni presentar a las personas señaladas como víctimas por definición. Exige aplicar el mismo estándar de prueba a todas las partes, distinguir entre relaciones profesionales y responsabilidad penal, incorporar las respuestas de los afectados y evitar que la repetición de una acusación sea confundida con su corroboración.

Tampoco sería prudente ignorar los posibles efectos reputacionales, empresariales y energéticos de una narrativa que vincula intereses españoles con una supuesta operación de sabotaje antes de que sus fundamentos puedan verificarse de manera independiente.

La conclusión, por tanto, debe permanecer abierta allí donde las pruebas no permiten avanzar más. La prioridad es identificar el origen de las afirmaciones, verificar los documentos invocados, reconstruir las relaciones entre las fuentes y distinguir los hechos demostrados de las interpretaciones políticas. Solo entonces será posible determinar si se trató de una sucesión de informaciones de calidad desigual, de una instrumentalización política de hechos reales o de una operación de influencia deliberada. Hasta que aparezcan pruebas suficientes, ninguna de esas posibilidades debe presentarse como un hecho establecido.

8.8. Tabla de personas, empresas y funciones atribuidas

Persona o entidadPapel que aparece en el relatoPrecaución documental
Mikel Erkiaga AguirreDirectivo de REMSA señalado en las acusaciones difundidas por Il Foglio.Repsol negó las acusaciones; no presentar la imputación mediática como un hecho probado.
Yusef al-Ubeidi / Josep Saad FontePersona relacionada en publicaciones con los antecedentes empresariales y la supuesta célula.Distinguir las identificaciones atribuidas a The Sentry de las acusaciones sobre su posible participación.
Shadow LynxEmpresa española relacionada con el contrato de drones de 2023 y con informaciones posteriores sobre la célula.La relación comercial investigada no prueba por sí misma participación en los hechos de 2026.
Al-Mored Oasis General TradingEmpresa mencionada en el relato de Il Foglio sobre el supuesto contrato.No equipararla automáticamente con AHM Investment sin documentación primaria.
Saddam HaftarFigura a la que diversas fuentes atribuyen conexiones con la supuesta operación.Diferenciar las alegaciones periodísticas de las pruebas verificadas.
Repsol / REMSAEmpresa y sociedad vinculadas a la actividad petrolera en Libia.La relación empresarial y la respuesta corporativa no acreditan participación en una trama de sabotaje.

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